lunes, 27 de febrero de 2012

El destino es el destino.





Aquí están ellos, mis amigos. Son parte de lo que tengo en esta vida y sin ellos poco podría hacer.
Les quiero como si fueran hermanos, aunque ellos no lo crean. A algunos les conozco desde pequeño, como a mi amigo Héctor, siempre fiel desde el primer día que le conocí, sabe todo sobre mi, desde mi color favorito hasta quien me gusta, es impresionante, sabe hasta como picarme.
También está mi primo, Óscar, tenía que nombrarlo. Desde pequeños juntos, como si hubiéramos nacido el mismo día, en el mismo hospital y fuéramos de la misma madre. Un hermano de la A a la Z.
Pero tampoco me quiero olvidar de los demás, aquellos que, aunque no describa con tanta exactitud como a Héctor y a Óscar les sigo queriendo igual que a ellos. Hablo de nombres como Alberto, Charli, Raúl, Villa, Diego y Jorge.
Son muy grandes todos y ellos han sabido aportar muchas cosas a mi vida, más de lo que imaginan. Desde risas hasta llantos, desde abrazos hasta peleas, desde discusiones hasta reconciliaciones.
Una vida sin ellos no sería una vida.

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