martes, 26 de marzo de 2013

La vida de muchos, la similitud de pocos. 3.

Capítulo 3.


Me acuesto después de estar de 11 de la noche a 4 de la madrugada vendiendo droga en la calle. Sí, se puede decir que ha sido una gran noche, ningún incidente y una gran cantidad de dinero que he sacado por la venta de crack y hachís. Me acuesto en mi cama, me pongo mis cascos y escucho en mi Walkman a EPMD. Me quedo dormido y a las 10 de la mañana me despierto. La música de mi reproductor de música no ha cesado y me levanto con Life goes on de Tupac. Hoy el día será maravilloso. Me pongo mis bambas, mis vaqueros, una camiseta y mi chaqueta con capucha, sin olvidarme de mi gorra. Cojo un par de gramos de crack, voy a venderle a unos chicos de Chicago, están ansiosos. Me coloco en mi esquina, en la de enfrente está Patrick, mi compañero desde que me metí en esta mierda, pero que me ayuda para que mi madre y mi hermano podamos comer. Mi padre no se encuentra, murió hace años por varios tiros por ajustes de cuenta, no lloro por él ya que nunca llegué a conocerle.
Un coche se para delante de mi, vendo la mercancía y recibo mi recompensa, unos cuantos billetes. Son las cuatro y cuarto, en 15 minutos Patrick y yo nos iremos a almorzar a casa. Pero un coche para en frente de Patrick, un encapuchado saca su pistola y encañona a mi compañero, éste cae rendido contra el suelo. No se puede hacer nada, dos balas en el corazón y una en el pulmón fulminan la vida del que para mí era un hermano. Se acabó, los días ya no serán lo mismo.

lunes, 11 de marzo de 2013

Simple.

Recien levantada, sin nada de maquillaje, con tu culo moviéndose por toda la habitación, mostrando tu tatuaje, unas ojeras enormes y el pelo sin brebajes. Así es como más guapa estás, natural en todos los sentidos. Nada de maquillaje, tacones estratosféricos ni vestidos milimétricos.

domingo, 3 de marzo de 2013

Guiando al pueblo.

Por las calles van cuerpos sin vida, se quedan sin ganas, las fuerzas se desprenden por su heridas. No soportan las acometidas de ese poder que quiere ver su energía destruida.
Desde grandes palacetes, se pegan grandes banquetes y viajan en su cohete a costa del dinero que pagamos como zoquetes. ¿Dónde quedó esa representación que servía para yo poder pagarle a mi hijo su juguete? Ya no me das la mano, solo un machete para robar en mercados y poder darle a mi familia del arroz, el paquete.
Nada de salud, esa es la actitud, crear miedo y que todos caigamos en tromba como un alud. Dentro de dos días mis padres en un ataúd y tú yendo a Sanitas para mantener tu juventud. En este momento jugamos a cara o cruz y te puede tocar la más alta burguesía o la más repugnante esclavitud.
Y mientras tanto, más bobos, corderos obedeciendo a lobos. Soy ese que no te deja estudiar y mientras tanto robo. Me da igual que no vayas a la escuela, interesa que sepas un poco más que tu abuela, que estés desinformado, así mi ministro te la cuela. Que no sepas cambiar euros por pelas, que pueda comprar tu voto y luego te quedes a dos velas.
Esta es su filosofía, el rico más rico y el pobre más pobre. Nos cambian oro por cobre, el gato por liebre. En este rato ya nadie es libre, como nadie la balanza equilibre, dejaré el mundo apuntándome con cualquier calibre.
Ya no más derechos, la sanidad por los techos, privatizar la educación está al acecho, ni lado izquierdo ni derecho. El pueblo no está satisfecho.


lunes, 4 de febrero de 2013

Interrail. Capítulo 24.

Se acaba el viaje, no se acaba la amistad.
Ya está, el último día, son las 11:00 y nos despertamos en Barcelona. Algunos comieron en el McDonald's y después nos cogimos una guagua especial que iba al aeropuerto.
Llegamos al Prat, esperamos a que fuera la hora y embarcamos rumbo a Canarias.
Después de un largo viaje ya estábamos de vuelta en casa, con los nuestros esperándonos en Gando. Todo se había pasado volando, más de lo que uno se imagina. Vivimos momentos dignos de recordar, comidas, fiestas, caminatas, viajes en tren, risas... Y hasta lágrimas. Fue impresionante el viaje desde el primer momento hasta el último.
Cómo olvidar aquel día en el que Héctor se llevo las llaves del hostal y tuvimos que esperar en la intemperie de un pueblito de Francia. Cuando Charli sacó su repertorio de Dj's. Cuando salimos al Barrio Rojo y la flipamos en colores con tanta prostituta. Cuando hacíamos esos recorridos en tren que tardaban horas y horas y matábamos el tiempo jugando a las cartas. Cuando apareció el Monstruo de la Música y todo lo que ello conlleva. Cuando ''Felrelepes'' ''JaslealaFAGOT'' ''El aire está muy seco'' y ''Si hay que ir, se va, pero ir pa na es bobería''. Cuando las noches en Mátrix eran tan alucinantes que creías que estabas en un sueño. Cuando nos pilló una tormenta de verano en Berlín. Cuando ''Míralo ahí, el Pirulí''. Cuando te pillabas un Wok to Walk. Cuando Rojas perdió su cámara. Cuando la encontramos y se la dimos y le salió una sonrisa de oreja a oreja. Cuando probamos el KFC. Cuando descubrimos el Poker Texas Hold'em. Cuando aprendimos trucos de magia con cartas. Cuando Rojas se llevó una cachetada de Villa. Cuando el policía nos apedreó la ventana en Praga por armar escándalo por la noche. Cuando en la bajada del mirador de Budapest Charli casi me mata con mis sustos. Cuando le robamos la leche a las irlandesas. Cuando Joso cazó a una de ellas con una sábana. Cuando Maiki salió de su crisálida entre tanta sábana. Cuando fuimos a Pag. Cuando hubo guerra de agua en la piscina de Pag. Cuando pusieron el cañón de espuma en Pag. Cuando hicimos puenting en Pag. Cuando nos tiramos de la colchoneta en Pag. Cuando había una tía sin bikini en Pag. Cuando Pepillo se perreó al pivón en Pag. Cuando Aquarius. Cuando Papaya. Cuando la música de Pag era exagerada. Cuando las gogós de Pag estaban tremendas. Cuando Pag joder.  Cuando el chofer le rompió la Nutella a Raúl. Cuando las cartas del Trivial de Arti resolvieron. Cuando hicimos escala en Austria. Cuando Joso y Villa viajaron casi todo el interrail con la maleta rota. Cuando I just want it all. Cuando nos dieron camas en el tren. Cuando ''UUUUUUUuuuuuuUUUUUh''. Cuando ''Un, dos, tres, uuuuuh''. Cuando no importaba estar 4 días con los mismos calzoncillos. Cuando Pepillo se mojó el cuello con agua bendita. Cuando el hotel de Roma era la hostia. Cuando Coronas, Florines, Cunas y Lipas. Cuando ''Chiasss, la carpeta''. Cuando el aeropuerto de Florencia fue lo peor. Cuando nos hicimos tatuajes. Cuando Arti habló Pársel. Cuando Black and Yellow. Y cuando muchas cosas más.
Muchas gracias a todos ustedes por haberme hecho pasar el verano más grande de toda mi vida. Gracias por todos los momentos vividos, que estamos viviendo y que viviremos. Gracias por vuestra amistad. Gracias a los padres por hacer el esfuerzo de pagarnos un viaje como este. Gracias, gracias y gracias.
Gracias por vivir noches que no recordaré con amigos que nunca olvidaré.

sábado, 19 de enero de 2013

Interrail. Capítulo 23.

 Aeropuerto de Florencia, diversión y jolgorio.
A las 11:00 nos despertamos y dejamos las maletas en el hostal, pero teníamos que irnos porque no nos dejaban quedarnos más tiempo. Vimos lo mismo de ayer y almorzamos. Raúl y yo nos comimos unos espaguetis carbonara y unos boloñesa a medias más otra pizza a medias.
Volvimos al hostal, cogimos las cosas y fuimos a la estación. En la estación cogimos una guagua para ir al aeropuerto de Florencia.
Estuvimos esperando en el aeropuerto muchísimo tiempo. El vuelo se retrasaba una y otra vez y, mientras tanto, jugábamos a las cartas, hacíamos carreras con los carritos del aeropuerto, nos hicimos tatuajes con permanente (a Raúl y Jorge les hice unas letras chinas, Óscar se hizo un escorpión, Pepe otras letras chinas detrás de la oreja, Charlie tenía Sapere Aude en el costado y un monigote dándole una patada a un balón en el cuello y yo una lágrima debajo del ojo a lo Lil Wayne), hicimos un pique de baile en plan jaco... Luego se activo la alarma del aeropuerto, Dios sabe porque, y estuvo sonando como 15 minutos, era odioso aunque tenía un ritmito que te incitaba a bailar. 

Así que entre tanta diversión nos dijeron que el vuelo se cancelaba y que nos mandaban a Pisa, es decir, una ciudad más en nuestro interrail por la cara, aunque fuera para ir al aeropuerto.
Nos llevaron a todos a la zona de guaguas del aeropuerto y solo había una familia española con una hija vestida de rosa pero que estaba tremenda, las cosas como son. Llegaron las guaguas y nos pusimos a cantar un poco para joder al personal, todo el mundo estaba cansadísimo porque era de noche y tenían ganas de dormir, pero al final caímos rendidos nosotros también.
Llegamos al aeropuerto de Pisa, pasamos el control, entramos al avión y a la 1:00 ya estábamos volando para llegar a la 1:55 a la ciudad condal, Barcelona. 
Cogimos una guagua que iba del aeropuerto al centro de Barcelona, ya que teníamos un hostal reservado en la Rambla. Era la primera vez que iba, y era de madrugada, todo lleno de prostitutas, inmigrantes y gorrillas vendiendo refrescos y cervezas. 
Llegamos al hostal, dimos las maletas, 30€ por persona y nos fuimos a sobarla. Mañana estaremos en Gran Canaria, esto llega a su fin.


El puente Vecchio a lo lejos

El palacio Pitti

Con los chiquillos

El David

viernes, 4 de enero de 2013

Interrail. Capítulo 22.

 !Yias¡ ¡La carpeta!
Nos levantamos a las 9:00, desayunamos, nos preparamos y nos fuimos. Algunos fueron en guagua a la estación, mientras que otros decidimos ir andando. El tren lo cogimos a las 11:13 y a las 14:38 llegamos a Florencia. Charli se llevo un susto porque creía que había perdido LA CARPETA con el dinero, los billetes, etc. pero la tenía Diego.
Llegamos al hostal, que tenía 3 pisos. Nosotros dormimos en el segundo. Dejamos las cosas y fuimos a almorzar a una bar una hamburguesa y unas papas, mientras, en el bar vimos la Fórmula1, que la televisaban. Luego fuimos al hostal y descansamos un poco. 
Salimos y visitamos Florencia. Vimos la iglesia de Santa María di Fiore, Las Puertas del Paraíso, la iglesia de Santa María Novella, el Ponte Vecchio, el David y el Palacio Pitti. Me alegraba haber dado todos estos monumentos con Concha, mi antigua profesora de Historia del Arte, reconocía los monumentos y podía describir algunas partes. Se disfruta mucho más.
Después de ver todos los monumentos, nos fuimos a comer. Raúl y yo compartimos una lasaña, que era más pequeña que un pollo, pero luego pedimos cada uno unos espaguetis carbonara. 

Volvimos al hostal y nos fuimos a dormir.

La iglesia de Santa María di Fiore

Las Puertas del Paraíso

La iglesia de Santa María Novella

Obelisco con la flor de Lis