jueves, 30 de agosto de 2012

Interrail. Capítulo 10.

 Coches, ropa y joyas.
Entre las 13:00 y las 13:30 estábamos todos en pie y salimos a la calle a ver la ciudad. Como de costumbre, una gran cantidad de relaciones públicas nos ofrecían entrar a los cabarets, eran una pesadilla de gente.
Pasamos por una de las calles más caras de Praga que tenía tiendas como la de Louis Vuitton o la de Cartier, sin contar los coches. Subimos a un mirador y vimos toda Praga desde las alturas. En este mirador había un skatepark y un cable del que colgaban muchísimos pares de zapatillas desgastadas, le daba un toque guay a la zona. 
Más tarde nos fuimos a comer a un KFC, era la primera vez que lo probaba y la última. Me pareció una completa basura, aunque se podía reponer el refresco las veces que quisieras. Después de esto fuimos a un supermercado. Yo me compré la cena y robé un par de kiwis. Lo sé, soy un rebelde que no paga la fruta.
Nos pusimos a jugar a culo hasta que nos dio por el Poker Texas Hold'em. Las apuestas eran con galletas y chocapics y yo hacía las veces de croupier. Charlie ganó una partida, Raúl otra y Villa otra. Más tarde muchos se fueron a la discoteca y otros nos quedamos en el hostal aprendiendo trucos de magia. Yo hice una torre de naipes y nos fuimos a dormir.

Praga desde un mirador

Zapatillas colgando al lado de un skatepark

Iglesia en una de las plazas más importantes de Praga


lunes, 27 de agosto de 2012

Interrail. Capítulo 9.

Cámara en busca y captura.
A las 08:30 estábamos todos en pie, fuimos a la estación y a las 10:45 subimos al tren. Raúl, Pepe, Charlie y yo nos sentamos juntos y nos pusimos a jugar a las cartas, mientras, un niño con cara de psicópata miraba fijamente a Charlie y Pepe.
A las 15:50 llegamos a Praga y fuimos al hostal. Era como una casa para nosotros solos. Había 2 habitaciones, cocina, baño y salón. Rojas disfrutaba las noches durmiendo en un sofá.
Estuvimos un rato en el hostal y después de un rato fuimos a un supermercado a comprar la cena y el desayuno.
Nos duchamos, jugamos a culo, cenamos, bebimos y, después de todo, salimos. Tardamos media hora en llegar a la famosa discoteca de 5 pisos. A mi me pareció una mierda de discoteca para como la pintaban, repitieron Stronger de Kanye West 5 veces, imagínate. Rojas perdió su cámara de fotos y se fue al hostal solo. Más tarde nos vinieron unos vascos preguntándonos que si una cámara que se encontraron nos pertenecía. Era la de Rojas. 
Volvimos al hostal y picamos a Rojas con cosas como: Rojas, eres una llorona, como te vas a poner así por perder una cámara, eres subnormal. Y ya, cuando se iba a levantar para pegarnos una piña le enseñamos la cámara. No pudo resistir sacar una sonrisa de oreja a oreja.
Nos cambiamos y nos dormimos.

Sala de House en la discoteca de Praga

sábado, 18 de agosto de 2012

Interrail. Capítulo 8.

Adios Berlín, Adios.
A las 12:30 nos levantamos y unos cuantos fuimos a un supermercado a comprar comida, pero estaba cerrado por ser domingo. Volvimos al hostal y entre las 13:30 y las 14:00 salimos Óscar, Raúl, Pepe, Diego, Jorge, Joso y yo a ver el muro de Berlín.
Fuimos a pie y cuando llegamos nos sacamos unas cuantas fotos. Me parecio un monumento precioso y más alto de lo que yo me imaginaba, es imposible escalarlo. Luego fuimos a almorzar a un McDonald's de una estación de tren y cuando ya nos íbamos, comenzó una tormenta con rayos y relámpagos, era bastante bonita.
Cogimos el tren y volvimos a casa. Intentamos entrar al pirulí, pero había que pagar, así que no entramos. Llegamos al hotel y descansamos un poco. Más tarde fuimos a cenar a un chino de la estación y volvimos al hotel de nuevo.
Nos apalancamos y Pepe, Diego, Héctor y yo jugamos al futbolín del hotel. Después de unas cuantas partidas nos fuimos a dormir. 
Ya es la una de la madrugada y mañana nos tenemos que levantar pronto para coger el tren hacia Praga.

''Bruderkuss'' (Beso entre hermanos). Un beso entre Leonid Brezhnev y Erich Honeker

Muro de Berlín desde la acera de enfrente

Un amigo de Joso

jueves, 16 de agosto de 2012

Interrail. Capítulo 7.

Pasados por agua.
Ya es 7 de julio y son las 12:00. Nos despertamos, desayunamos y a las 13:30 salimos del hotel para visitar la ciudad. Vimos una catedral enorme con una cruz de oro en la cúspide, inmortalizamos el momento con una cámara y nos fuimos a ver más monumentos de la ciudad. 
De repente comenzó a llover como si fuera invierno, era una tormenta de verano. Estuvimos entre una hora y dos horas bajo techo esperando a que amainara, pero la cosa seguía igual. Un joven que cantaba y nuestras cartas amenizaban la espera, pero finalmente un grupo se fue de vuelta al hotel, mientras que Óscar, Pepe, Raúl, Joso, Diego y yo seguimos visitando la ciudad a pesar de la lluvia. Había que aprovechar la ocasión aunque se pusiera a nevar, no sabemos si volveremos a Berlín alguna vez más en nuestra vida.
Vimos la puerta de Brandenburgo, la cual separaba el lado soviético del lado capitalista. Un monumento precioso la verdad. Después vimos el homenaje a los judíos, una mezcla de respeto y mal rollo, pero era un monumento bonito en si. Luego nos dirigimos a ver el Reichstag y queriamos entrar, pero había que pedir hora. Estos alemanes son la hostia, pedir una cita para ver un monumento. Acto seguido visitamos el memorial soviético, el cual estaba flanqueado por dos tanques T-34. Por último vimos la columna de la Victoria que tenía una estatua de oro en lo más alto. Entramos en ella, pero había que pagar para poder subir.
Nos íbamos a ir y empezó a llover de nuevo, así que nos paramos a esperar dentro de la columna, pero el panorama seguía igual. Decidimos salir corriendo de allí y nos pegamos una carrera hasta la puerta de Brandenburgo y a partir de ahí fuimos andando al hotel.
Llegamos al hotel, nos cambiamos y al rato fuimos a cenar a una pizzeria. Volvimos y preparamos la ropa para salir. Algunos bebieron y después de esto fuimos a otra discoteca llamada ''Camaleón'', pero no nos dejaron entrar porque eramos demasiados tios, así que fuimos de nuevo a Matrix y todos los que fuimos pudimos entrar, nadie se quedó fuera. 
Fue una noche buenísima. Las gogos disparaban al público con pistolas de agua, repartieron chupachups (chupachules para Pepillo), hubo confeti y temazos. A las 05:00 nos fuimos de la discoteca y ya era de día. 
Llegamos al hotel, nos duchamos y a dormir. Hoy ha sido un dia épico.

Puerta de Brandeburgo con más lluvia que Madrid en invierno

Homenaje judío

Tanque T-34

martes, 14 de agosto de 2012

Interrail. Capítulo 6.

 Míralo ahí, el Pirulí.
A las 8:00 nos levantamos y fuimos a tomarnos el desayuno del hostal. Nos cambiamos, cogimos el metro y llegamos a la estación. A las 10:58 cogimos el tren rumbo a Berlín.
El tren fue bastante aburrido, aunque nos encontramos en un vagón con un sudamericano que era digno de admirar. 25 años, trabajando en un cargo alto de Cepsa y cobrando entre los 2.000 y 3.000 euros en su país. ¿Qué hacía en un tren rumbo a Berlín? Pues lo mismo que nosotros, un interrail, pero este era ya su tercer interrail en solitario. Todo un máquina.
Llegamos a Berlín y nada más salir de la estación nos encontramos con él. El Pirulí de Berlín que pasó a llamarse el Pirulí de Madrid. A las 16:00 ya nos encontrábamos en el hostal, que más que un hostal parecía un hotel.
Algunos aprovecharon para descansar un poco después del viaje y yo salí a airearme un poco y de paso ver algunas tiendas. Entré en una tienda al estilo Carhartt, pero el triple de grande que la de Las Palmas. Tanta era su grandeza que dentro tenía una pista de skate para probar el skate que te comprabas. Increible. Eso sí, la ropa bastante cara. Después de esto fui a un supermercado y me compré un pan de molde para poder hacerme mis sandwiches de jamón y queso.
Cenamos, nos duchamos y nos preparamos para salir a la discoteca más famosa de Berlín, ''Matrix''. A las 11:30 salimos hacia Matrix y entramos Villa, Raúl, Héctor, Charlie, Rojas, Óscar, Pepe y yo, mientras que los otros se tuvieron que volver porque el portero no les dejó entrar. Era una discoteca espectacular, 3 salas, buena música y gogos.
A las 03:00 nos marchamos a casa y algunos nos comimos un Kebab. Pillamos el tren, llegamos al hostal, nos dimos una ducha rápida y a dormir.


En la Matrix como quien se pasea por la Heineken

martes, 7 de agosto de 2012

Interrail. Capítulo 5.

El Monstruo de la Música.
Nos despertamos y fuimos de camino a la estación para preguntar cual era el tren que teníamos que coger mañana para ir hacia Berlín. Almorzamos en un McDonald's, para variar, y volvimos al hostal. Estuvimos de apalanque todo el día, no había mucho que hacer.
A la noche nos duchamos algunos y jugamos un poco al ping pong. Cenamos y nos fuimos a dormir. Día un poco aburrido, pero compensa que mañana ya vayamos a Berlín.


Temas oficiales del Interrail

jueves, 2 de agosto de 2012

Interrail. Capítulo 4.

Bicycle race.
Hoy es 4 de julio y son las 10:00. Bajamos a desayunar, nos cambiamos y fuimos a alquilar unas bicicletas. Estuvimos todo el día dando vueltas con ellas.
En un momento del día nos separamos sin querer y mi grupo se fue al museo de la tortura, pero tenía pinta de ser una mierda y, a parte, era carísimo. Quedamos todos de nuevo en el hostal y Charlie y yo aprovechamos para darnos una ducha. La peste era curiosa.
Nos montamos de nuevo en las bicis y salimos en dirección hacia el museo de las ciencias, pero no merecia la pena entrar porque eran las 16:40 y a las 17:00 cerraba. Subimos a la azotea del museo, que era gratis, y vimos todo Amsterdam desde arriba, jugamos al 4 en raya y nos tomamos una granizada.
Después de una hora bajamos, cogimos los velocípedos y fuimos a devolverlos. Hecho esto volvimos al hostal y algunos se ducharon mientras que otros jugaban al ping pong.
Después de un rato ya iba siendo hora de cambiarse y de dar un paseo por el barrio rojo. Vimos un poco a las prostitutas de nuevo y volvimos al hostal.

Mañana será otro día.

Amsterdam desde  el museo de las ciencias

miércoles, 1 de agosto de 2012

Interrail. Capítulo 3.

Foie gras por Weed.
Día 3 de julio y son las 08:00, marchamos a la estación central, Gare du Nord, haciendo un transbordo previo en Châtelet les Halles.
Salimos de la estación y fuimos a un supermercado a comprar un par de cosas para el viaje, pero nos entretuvimos por el camino cuando 5 moros vinieron hacia nosotros para intentar robarnos, pero todo quedó en una anécdota.
Compramos comida y volvimos a la estación y a las 10:45 partió el tren rumbo a Amsterdam. En un vagón íbamos Arti, Mai, Joso, Villa, Óscar, Rojas y yo, mientras que en otro iban Charlie, Raúl, Diego, Héctor, Pepe y Jorge.

Desayuné un sandwich y un batido de fresa, Arti se informaba de Roma en una guía y los demás jugaban a las cartas, ''El Culo'' no fallaba en ningún viaje.
A las 11:48 llegamos a Lille Flandres y a las 12:08 partimos rumbo a Antwerpen Centraa, una ciudad de Bélgica. Esta vez coincidimos todos en el mismo vagón y yo empezaba el viaje con la canción ''Solo tú'' de Los Aldeanos.
Charlie nos mostró sus dj's, entre los que destacan: dj Buxxi, dj Jax, dj Jurux y dj Jex. Después de un sinfín de dj's y de partidas a Culo, llegamos. Hicimos transbordo de nuevo y nos tuvimos que bajar rapidísimo y pegarnos un sprint enorme hacía el próximo tren, ya que en un par de minutos arrancaba.
A las 11:53 marchamos hacia Antwerpen Centraa. Teníamos que hacer dicho transbordo y no lo sabíamos, menos mal que una mujer nos avisó.
Sobre las 14:15 llegamos y esperamos hasta las 15:05 a que saliera el próximo tren. Llegó la hora y subimos, ya era el último tren a Amsterdam.

Llegamos a la estación a las 17:00 y había muchísima gente, aquello parecía Tokyo en plena hora punta. Estuvimos media hora buscando el hostal y casi no llegamos entre tanto tráfico y olor a porro. Después de un rato llegamos al hostal y Diego, Raúl, Maiki, Pepe y yo dormíamos en una habitación compartida, mientras que los demás en una privada. Dejamos las cosas y descansamos un poco.
Salimos y vimos el barrio rojo. Nos quedamos flipados con las prostitutas, no nos lo imaginábamos así.
Después de una tarde entera viéndolas nos fuimos a la calle principal y conocimos a un canario que era relaciones públicas, Pepechuga le llamaban, un tio muy simpático y extrovertido. El mundo es un pañuelo.
Más tarde fuimos a un coffee shop y compramos Maria para hacernos unos porros. No fumaron todos, está claro que entre 13 siempre habrá alguno que no quiera. Acabada la fumada fuimos a ver un poco más a la prostitutas y de allí al hostal. Era hora de dormir.


Un culo en el tren, como de costumbre