Heidelbergianos por el mundo.
12
de julio y toca levantarse a las 09:30. Nos cambiamos, desayunamos y fuimos a
la estación. Subimos al tren y a mi me tocó en una cabina con 5 desconocidos.
Fuera de esta, había 3 amigas que hablaban castellano, así que salí y me puse a
hablar con una de ellas. María se llamaba, una boliviana que estudiaba en
España, muy simpática y guapa. Vinieron las otras dos amigas. Eran del '92 y
estaban haciendo el interrail. Las tres estudiaban en Barna y una de ellas me
preguntó por unos amigos canarios que estudiaban con ellas. Al final resultó
que eran amigas de exalumnos del Heidelberg. El mundo es un pañuelo joder. En 5
minutos ya estaba en Budapest, el viaje se hizo corto, ya que estuve hablando
con las tres hasta que llegamos a nuestro destino.
Ya
en Budapest, fuimos al hostal. Había un grupo de peninsulares y otro de
irlandesas. Estuvimos tirados en el hostal un tiempillo, ya que el cansancio
era mortal. Después de un rato fuimos a cenar y también fuimos a un mirador
desde el que se divisaba toda la ciudad. El mirador se llamaba Citadella y las
vistas eran preciosas. Estuvimos un rato allí arriba y a la bajada yo me
dediqué a dar sustos entre la maleza.
Llegamos
al hostal y nos fuimos a dormir, pero costó un poco entre tanta ambulancia y
moto, aunque al fin y al cabo todos pudimos conciliar el sueño.
Budapest desde Citadella
Monumento en Citadella
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