Aeropuerto de Florencia, diversión y jolgorio.
A las 11:00 nos despertamos y dejamos las maletas en el hostal, pero teníamos que irnos porque no nos dejaban quedarnos más tiempo. Vimos lo mismo de ayer y almorzamos. Raúl y yo nos comimos unos espaguetis carbonara y unos boloñesa a medias más otra pizza a medias.Volvimos al hostal, cogimos las cosas y fuimos a la estación. En la estación cogimos una guagua para ir al aeropuerto de Florencia.
Estuvimos esperando en el aeropuerto muchísimo tiempo. El vuelo se retrasaba una y otra vez y, mientras tanto, jugábamos a las cartas, hacíamos carreras con los carritos del aeropuerto, nos hicimos tatuajes con permanente (a Raúl y Jorge les hice unas letras chinas, Óscar se hizo un escorpión, Pepe otras letras chinas detrás de la oreja, Charlie tenía Sapere Aude en el costado y un monigote dándole una patada a un balón en el cuello y yo una lágrima debajo del ojo a lo Lil Wayne), hicimos un pique de baile en plan jaco... Luego se activo la alarma del aeropuerto, Dios sabe porque, y estuvo sonando como 15 minutos, era odioso aunque tenía un ritmito que te incitaba a bailar.
Así que entre tanta diversión nos dijeron que el vuelo se cancelaba y que nos mandaban a Pisa, es decir, una ciudad más en nuestro interrail por la cara, aunque fuera para ir al aeropuerto.
Nos llevaron a todos a la zona de guaguas del aeropuerto y solo había una familia española con una hija vestida de rosa pero que estaba tremenda, las cosas como son. Llegaron las guaguas y nos pusimos a cantar un poco para joder al personal, todo el mundo estaba cansadísimo porque era de noche y tenían ganas de dormir, pero al final caímos rendidos nosotros también.
Llegamos al aeropuerto de Pisa, pasamos el control, entramos al avión y a la 1:00 ya estábamos volando para llegar a la 1:55 a la ciudad condal, Barcelona.
Cogimos una guagua que iba del aeropuerto al centro de Barcelona, ya que teníamos un hostal reservado en la Rambla. Era la primera vez que iba, y era de madrugada, todo lleno de prostitutas, inmigrantes y gorrillas vendiendo refrescos y cervezas.
Llegamos al hostal, dimos las maletas, 30€ por persona y nos fuimos a sobarla. Mañana estaremos en Gran Canaria, esto llega a su fin.
El puente Vecchio a lo lejos
El palacio Pitti
Con los chiquillos
El David
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