Salto en escena como el rey de España y pido perdón ante
este público. Pero no pido perdón por haberme ido a cazar elefantes, sino por
ser tan imparcial en mis declaraciones, perdón por contar solo una verdad y
perdón por meterme con un único sector de todo este follón.
Aunque no pido perdón por decir que estamos más divididos que esta España bipartidista. Por ser un curso que damos pena al ver que hay diferentes bandos, al ver que desde hace cuatro años aproximadamente nos ponemos a parir unos a otros. No pido perdón por esto. Llevo tragándome mi silencio estos cuatro años con respecto a la situación del curso y me ha tocado ahora, entre tanto rollo, explotar. Mi torre de Babel se ha derribado y con ella mi silencio y suelto aquí mi incomodidad y falta de bienestar ante este curso que el próximo 30 de abril se va a orlar con todas las de la ley.
No pido perdón al decir que hay mucho marimandón y marimandona en todo esto, pero como ya dije, también hay unos cuantos, entre ellos yo, que están emulando al 15M y que no mueven ni un dedo en todo esto. No pido perdón al decir que esto mas que un colegio mixto parece el Guaydil y el Garoé, donde niños y niñas parece que no conviven unos con otros y están separados.
Esto es todo. La realidad. Y sí, a mi me jode la realidad, pero es lo que hay, me jode esta realidad desde hace cuatro años, pero más me jode el discurso cínico que se dirá en nuestra orla, solo para que los padres vean lo buenos alumnos y alumnas que son sus hijos e hijas. Pero eso solo es una fachada, dentro, muchos de nosotros, y me incluyo porque yo también he cometido errores, hemos puesto a parir a los demás, nos hemos hecho la vida imposible, hemos robado, hemos insultado y muchas cosas más. Vamos, que en una partida de Call of Duty hay mucho más amor que en todo nuestro curso. Muchos desearían tener un muñeco de vudú de muchas personas del curso entre sus manos y, emulando a la Bruja Lola, desearían también colocar dos velas negras encima de lo que un día fue un compañero y amigo de clase, pero que hoy se ha convertido en el enemigo público número 1. Que bonita es la convivencia. Cuanto amor amigos, cuanto amor.
Quién diría que ese día en el que empezamos pisando el Kinder acabaríamos así, como el perro y el gato, indios y vaqueros, negro y blanco.
Como dije anteriormente: Hasta siempre Heidelberg, hasta nunca curso ejemplar.
Aunque no pido perdón por decir que estamos más divididos que esta España bipartidista. Por ser un curso que damos pena al ver que hay diferentes bandos, al ver que desde hace cuatro años aproximadamente nos ponemos a parir unos a otros. No pido perdón por esto. Llevo tragándome mi silencio estos cuatro años con respecto a la situación del curso y me ha tocado ahora, entre tanto rollo, explotar. Mi torre de Babel se ha derribado y con ella mi silencio y suelto aquí mi incomodidad y falta de bienestar ante este curso que el próximo 30 de abril se va a orlar con todas las de la ley.
No pido perdón al decir que hay mucho marimandón y marimandona en todo esto, pero como ya dije, también hay unos cuantos, entre ellos yo, que están emulando al 15M y que no mueven ni un dedo en todo esto. No pido perdón al decir que esto mas que un colegio mixto parece el Guaydil y el Garoé, donde niños y niñas parece que no conviven unos con otros y están separados.
Esto es todo. La realidad. Y sí, a mi me jode la realidad, pero es lo que hay, me jode esta realidad desde hace cuatro años, pero más me jode el discurso cínico que se dirá en nuestra orla, solo para que los padres vean lo buenos alumnos y alumnas que son sus hijos e hijas. Pero eso solo es una fachada, dentro, muchos de nosotros, y me incluyo porque yo también he cometido errores, hemos puesto a parir a los demás, nos hemos hecho la vida imposible, hemos robado, hemos insultado y muchas cosas más. Vamos, que en una partida de Call of Duty hay mucho más amor que en todo nuestro curso. Muchos desearían tener un muñeco de vudú de muchas personas del curso entre sus manos y, emulando a la Bruja Lola, desearían también colocar dos velas negras encima de lo que un día fue un compañero y amigo de clase, pero que hoy se ha convertido en el enemigo público número 1. Que bonita es la convivencia. Cuanto amor amigos, cuanto amor.
Quién diría que ese día en el que empezamos pisando el Kinder acabaríamos así, como el perro y el gato, indios y vaqueros, negro y blanco.
Como dije anteriormente: Hasta siempre Heidelberg, hasta nunca curso ejemplar.
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