jueves, 26 de abril de 2012

De todo.


Me siento afortunado porque escribo en mi blog a diario, con manos de periodista y alma de revolucionario. Internet se ha convertido en mi santuario y he mostrado mis ideales más allá del extrarradio.
Muestro mis escritos sin tinta y estallan en las conciencias de muchos como dinamita, pero que más da que no seas de mi quinta, si nuestra ideología es la misma, nunca distinta.
Si acepto que lo hacen mal tanto los que odio como los que apoyo es porque he madurado, no pongo ningún pero al decir que odio tanto a Aznar como a Zapatero, que el marcador de España ahora está a cero, que la economía nuestra fue la del ladrillo, no la del acero. Que nos preocupamos más por un tiro al larguero que de que nuestros hijos sean unos borregos.
Me alegra ser libre y poder escribir mis letras, mi poesía, mis manifiestos. Me encanta hablar de lo que siento, de lo que amo y de lo que detesto. Y ya puestos, te digo que en mí puesto no gana el más modesto, sino el que tenga letras de repuesto para contestar en el momento en que se sienta molesto.

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