El comienzo.
Había unos cuantos que se quedaban en Barcelona porque tenían un torneo de fútbol y otros por querer visitar el Port Aventura, aunque otra parte se quedó en Las Palmas esperando el momento para partir rumbo a Barna.Ya era 1 de julio de 2012 y comenzaba el ansiado viaje que con tanto esfuerzo habíamos preparado todos. A las 3:15 Héctor y yo despertamos en un hotel en plena Barcelona, me afeité y me duché, ya que la ocasión lo requería, no iba a ser un viaje cualquiera. Cogimos un taxi que nos llevó al aeropuerto, 30€ en total.
Nos juntamos todos por fin, nos volvíamos a ver las caras el grupo entero. Estábamos todos, Óscar, Jorge, Villa, Rojas, Charlie, Raúl, Arti, Mai, Musa, Pepe, Héctor, Joso y yo (Teo). 13 tíos en el aeropuerto de la ciudad condal.
Fuimos a facturar las maletas, pero delante de nosotros había una familia con una cantidad ingente de chinos y tenían problemas con los pasaportes, así que nos fuimos a facturar a otro lado. Facturamos y entramos en el aeropuerto. Todos comieron en el Mcdonald's menos Jorge, Raúl y yo. Cuando terminaron nos fuimos a embarcar y cuando ya parecía que cerraban puertas aparecieron ellos. La familia de los 100 chinos con mil ukeleles y un padre que sudaba como nadie en el planeta.
El avión despegó y a los 15 minutos hubo turbulencias, pero nada del otro mundo. Tocaba dormir un poco en el avión.
Llegamos al aeropuerto de Orly (Francia), cogimos las maletas y un tren y a las 10:00 ya estábamos en el hostal, pero no nos permitieron la entrada hasta las 11:30. A la hora y media de esperar pudimos entrar. La primera habitación del hostal no era una habitación, sino una casa. 2 pisos, 3 habitaciones, 3 baños, cocina y salón, además, estábamos a 20 minutos del centro.
Comimos unas cuantas cosillas e hicimos una comprar para los demás días y estuvimos de apalanque intenso de 16:00 a 18:00. Antes de salir comimos un par de hamburguesas y yo limpié 2 veces 2 sartenes y los platos, los vasos y los cubiertos. Empezaba guay la convivencia.
En el tren de camino al centro cantamos canciones de España y de Las Palmas, había ganas de joder un poco a los franceses. Llegamos al centro y fuimos a ver Notre Dame, preciosa y monumental al mismo tiempo. Acto seguido buscamos un bar para ver el partido de España frente a Italia, ya que la pantalla gigante de la Torre Eiffel pillaba bastante lejos. Mai, Villa, Charlie y yo nos fuimos al hostal, ya que estábamos cansados y pasábamos de buscar un bar. Nos confundimos de tren y llegamos al hostal con el partido ya empezado. En resumen: 4-0 para España, un paseo con goles de Silva, Jordi Alba, Torres y Mata. Los que estábamos en el hostal nos comimos más hamburguesas de las que tocaban por cabeza y un poco de pasta, hay que alimentarse chicos.
Me duché y nos fuimos a dormir sin que los demás hubieran llegado de verlo en un bar. Ya eran las 23:20.
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