martes, 31 de julio de 2012

Interrail. Capítulo 2.

Buenos monumentos, mejores coches.
Hoy es 2 de julio de 2012 y Charlie y yo nos despertamos a las 10:00. Yo fui a despertar a los demás, pero Óscar me dijo que tenía puesta la alarma a las 11:00, así que volví a mi cama y dormí una horita más.
Pasada la hora nos despertamos todos y algunos fuimos al supermercado a pillar algo para el desayuno y la cena. Yo cogí dos baguettes, salchichón y yogurt líquido. Volvimos al hostal, desayunamos y nos fuimos. 

Primero fuimos a la estación Gare du Nord y estuvimos hasta las 16:00 para sacar los billetes a Amsterdam y Berlín. Hecho esto, fuimos al Mcdonald's y de ahí, al Louvre. Entramos en él, pero las salas de cuadros cerraban a las 17:30, así que lo único que pudimos ver eran las pirámides de su interior y entrar en la tienda de Apple. Subimos de nuevo a la calle y fuimos en dirección al Arco del Triunfo por la Avenida de los Campos Elíseos. Una pasada. Tiendas de lujo como la de Louis Vuitton o coches superextravagantes y espectaculares como los de los concesionarios de Citroën o Mercedes-Benz, sin contar los Ferraris que había por la calle.
Después de un largo camino llegamos al Arco del Triunfo. Un monumento precioso y que no parece tan grande en las fotos. Visto el famoso arco, fuimos a ver la Torre Eiffel por una de las calles más lujosas de París, la Avenida Kleber. Tiendas de lujo y cochazos a punta pala.
Llegamos a la Torre Eiffel, nos tumbamos delante de esta y miramos como la policía hacía ''redadas'' para que los moros no vendieran Champagne por la zona al mismo tiempo que disfrutábamos de la arquitectura del hierro. Veo que al final me sirvió para algo estudiar historia del arte con Concha. 
Después de media hora decidimos irnos todos menos Héctor, que estaba desde las 17:45 con su hermana, ya que llevaba mucho tiempo sin verla.
Llegamos al hostal y nos encontramos con el problema de que la llave de la habitación la tenía Héctor, así que tuvimos que esperar a que viniera de cenar con su hermana. Probamos escalar y abrir las ventas, pero estaban cerradas. Probamos también levantando las persianas, pero no teníamos muchas ganas de pagar la factura por si se rompían. Tocaba esperar y entre conversación y conversación se pasó rápido el momento y Héctor apareció como una exhalación.
Entramos al hostal, cenamos y nadie se dio cuenta del robo de las hamburguesas. Pepe abrió el sofá-cama y Charlie se sentó en este para probarlo y en un segundo el sofá ya estaba roto. La cara de Charlie era un poema.
Después de esto me cambié y me fui a dormir. Ha sido un día de provecho, ya es la 01:25. 


Arco del Triunfo

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