jueves, 29 de noviembre de 2012

Interrail. Capítulo 19.

El día de más cansancio del Interrail.
Nos levantamos a las 8:30, me duché y desayunamos. Marchamos del apartamento y lo dejamos echo unos zorros, que pena. A las 9:45 la guagua arrancó y el chofer, al meter las maletas dentro de la guagua, estalló el bote de Nutella de Raúl. El empute que tenía Raúl era impresionante. 
A mitad de trayecto paramos en una gasolinera y me compré un bocadillo de pollo. Que pollo, que pan, que salsa, que puta mierda. Parecía una zapatilla, pero bueno, era una gasolinera, no se podía esperar algo mejor.
A las 13:45 llegamos a Zagreb. En la estación hicimos tiempo. Charli se puso a hacer trucos de magia con las cartas para ver si alguien le daba dinero. Pusimos monedas en la vía del tren, a ver si se quedaban planas, y así fue, se quedaron planas. También fuimos al McDonald's.
A las 18:15 arrancó el tren. En mi vagón había una señora mayor y se asustó al estallar mi globo del McDonald's. También hubo un momento en el que la cortina le tapó la cara y nos empezamos a descojonar mucho. Nos dimos una vueltilla por el tren y vimos los vagones con camas, pintaban bastante bien. Asomamos las cabezas por la ventana. Gritamos cuando entramos en un túnel. Jugamos al trivial con las cartas del trivial de Arti. Vamos, que aburrirse en el tren era complicado. 
Sobre las 22:00 llegamos a la estación, estábamos en Austria, pero esto solo era para hacer escala. Fuimos al McDonald's, para variar. Estaba riquísimo el batido de Oreo. 
Volvimos a la estación y cogimos el tren a las 12 de la noche. Mañana por la mañana estaremos en Roma.

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