Pasados por agua.
Ya es 7 de julio y son las 12:00. Nos despertamos, desayunamos y a las 13:30 salimos del hotel para visitar la ciudad. Vimos una catedral enorme con una cruz de oro en la cúspide, inmortalizamos el momento con una cámara y nos fuimos a ver más monumentos de la ciudad.
De repente comenzó a llover como si fuera invierno, era una tormenta de verano. Estuvimos entre una hora y dos horas bajo techo esperando a que amainara, pero la cosa seguía igual. Un joven que cantaba y nuestras cartas amenizaban la espera, pero finalmente un grupo se fue de vuelta al hotel, mientras que Óscar, Pepe, Raúl, Joso, Diego y yo seguimos visitando la ciudad a pesar de la lluvia. Había que aprovechar la ocasión aunque se pusiera a nevar, no sabemos si volveremos a Berlín alguna vez más en nuestra vida.
Vimos la puerta de Brandenburgo, la cual separaba el lado soviético del lado capitalista. Un monumento precioso la verdad. Después vimos el homenaje a los judíos, una mezcla de respeto y mal rollo, pero era un monumento bonito en si. Luego nos dirigimos a ver el Reichstag y queriamos entrar, pero había que pedir hora. Estos alemanes son la hostia, pedir una cita para ver un monumento. Acto seguido visitamos el memorial soviético, el cual estaba flanqueado por dos tanques T-34. Por último vimos la columna de la Victoria que tenía una estatua de oro en lo más alto. Entramos en ella, pero había que pagar para poder subir.
Nos íbamos a ir y empezó a llover de nuevo, así que nos paramos a esperar dentro de la columna, pero el panorama seguía igual. Decidimos salir corriendo de allí y nos pegamos una carrera hasta la puerta de Brandenburgo y a partir de ahí fuimos andando al hotel.
Llegamos al hotel, nos cambiamos y al rato fuimos a cenar a una pizzeria. Volvimos y preparamos la ropa para salir. Algunos bebieron y después de esto fuimos a otra discoteca llamada ''Camaleón'', pero no nos dejaron entrar porque eramos demasiados tios, así que fuimos de nuevo a Matrix y todos los que fuimos pudimos entrar, nadie se quedó fuera.
Fue una noche buenísima. Las gogos disparaban al público con pistolas de agua, repartieron chupachups (chupachules para Pepillo), hubo confeti y temazos. A las 05:00 nos fuimos de la discoteca y ya era de día.
Llegamos al hotel, nos duchamos y a dormir. Hoy ha sido un dia épico.
Puerta de Brandeburgo con más lluvia que Madrid en invierno
Homenaje judío
Tanque T-34