Coches, ropa y joyas.
Entre las 13:00 y las 13:30 estábamos todos en pie y salimos a la calle a ver la ciudad. Como de costumbre, una gran cantidad de relaciones públicas nos ofrecían entrar a los cabarets, eran una pesadilla de gente.
Pasamos por una de las calles más caras de Praga que tenía tiendas como la de Louis Vuitton o la de Cartier, sin contar los coches. Subimos a un mirador y vimos toda Praga desde las alturas. En este mirador había un skatepark y un cable del que colgaban muchísimos pares de zapatillas desgastadas, le daba un toque guay a la zona.
Más tarde nos fuimos a comer a un KFC, era la primera vez que lo probaba y la última. Me pareció una completa basura, aunque se podía reponer el refresco las veces que quisieras. Después de esto fuimos a un supermercado. Yo me compré la cena y robé un par de kiwis. Lo sé, soy un rebelde que no paga la fruta.
Nos pusimos a jugar a culo hasta que nos dio por el Poker Texas Hold'em. Las apuestas eran con galletas y chocapics y yo hacía las veces de croupier. Charlie ganó una partida, Raúl otra y Villa otra. Más tarde muchos se fueron a la discoteca y otros nos quedamos en el hostal aprendiendo trucos de magia. Yo hice una torre de naipes y nos fuimos a dormir.
Praga desde un mirador
Zapatillas colgando al lado de un skatepark
Iglesia en una de las plazas más importantes de Praga
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