miércoles, 1 de agosto de 2012

Interrail. Capítulo 3.

Foie gras por Weed.
Día 3 de julio y son las 08:00, marchamos a la estación central, Gare du Nord, haciendo un transbordo previo en Châtelet les Halles.
Salimos de la estación y fuimos a un supermercado a comprar un par de cosas para el viaje, pero nos entretuvimos por el camino cuando 5 moros vinieron hacia nosotros para intentar robarnos, pero todo quedó en una anécdota.
Compramos comida y volvimos a la estación y a las 10:45 partió el tren rumbo a Amsterdam. En un vagón íbamos Arti, Mai, Joso, Villa, Óscar, Rojas y yo, mientras que en otro iban Charlie, Raúl, Diego, Héctor, Pepe y Jorge.

Desayuné un sandwich y un batido de fresa, Arti se informaba de Roma en una guía y los demás jugaban a las cartas, ''El Culo'' no fallaba en ningún viaje.
A las 11:48 llegamos a Lille Flandres y a las 12:08 partimos rumbo a Antwerpen Centraa, una ciudad de Bélgica. Esta vez coincidimos todos en el mismo vagón y yo empezaba el viaje con la canción ''Solo tú'' de Los Aldeanos.
Charlie nos mostró sus dj's, entre los que destacan: dj Buxxi, dj Jax, dj Jurux y dj Jex. Después de un sinfín de dj's y de partidas a Culo, llegamos. Hicimos transbordo de nuevo y nos tuvimos que bajar rapidísimo y pegarnos un sprint enorme hacía el próximo tren, ya que en un par de minutos arrancaba.
A las 11:53 marchamos hacia Antwerpen Centraa. Teníamos que hacer dicho transbordo y no lo sabíamos, menos mal que una mujer nos avisó.
Sobre las 14:15 llegamos y esperamos hasta las 15:05 a que saliera el próximo tren. Llegó la hora y subimos, ya era el último tren a Amsterdam.

Llegamos a la estación a las 17:00 y había muchísima gente, aquello parecía Tokyo en plena hora punta. Estuvimos media hora buscando el hostal y casi no llegamos entre tanto tráfico y olor a porro. Después de un rato llegamos al hostal y Diego, Raúl, Maiki, Pepe y yo dormíamos en una habitación compartida, mientras que los demás en una privada. Dejamos las cosas y descansamos un poco.
Salimos y vimos el barrio rojo. Nos quedamos flipados con las prostitutas, no nos lo imaginábamos así.
Después de una tarde entera viéndolas nos fuimos a la calle principal y conocimos a un canario que era relaciones públicas, Pepechuga le llamaban, un tio muy simpático y extrovertido. El mundo es un pañuelo.
Más tarde fuimos a un coffee shop y compramos Maria para hacernos unos porros. No fumaron todos, está claro que entre 13 siempre habrá alguno que no quiera. Acabada la fumada fuimos a ver un poco más a la prostitutas y de allí al hostal. Era hora de dormir.


Un culo en el tren, como de costumbre

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